Todo lo que necesitas saber sobre la cumbre del clima

Desde que el pasado lunes 2 de diciembre diera comienzo en Madrid La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP25) de 2019 con delegados de todo el mundo trabajando para elaborar un plan concreto de aplicación del Acuerdo de París, se ha hablado mucho del estado del clima en el planeta.

La preocupación por el estado del medio ambiente es un hecho. El agujero de la capa de ozono cada vez es mayor, y este sistema de sociedad parece condenado a consumir cada vez más y más recursos. Por suerte, el ser humano es hermoso, y lucha por retrasar lo inevitable y aportar alternativas sostenibles que ayuden a reducir nuestra huella de carbono.

El caso es que la lucha contra el cambio climático es un tema de moda. De hecho, esta misma semana La World Wildlife Foundation (WWF) y el Museo del Prado de Madrid utilizaron el arte para ilustrar lo que podría suceder si el mundo no tiene un buen plan. Seleccionaron cuatro obras maestras de la colección del Prado para destacar cómo podría ser el cambio climático. En la foto principal de arriba, Felipe IV a Caballo de Diego Velázquez se utiliza para ilustrar la elevación del nivel del mar.

Es evidente que existe una preocupación por el medio natural, pero, por desgracia, hay otras estadísticas que muestran la relevancia que debe tener para todos, la cumbre climática de las Naciones Unidas en Madrid: las temperaturas medias harán que 2010-2019 sea la década más calurosa de la que se tiene constancia.

Porque, más allá del postureo, el marketing y las Gretas de turno, ¿estamos actuando a nivel global de una forma ecológica? La Organización Meteorológica Mundial (OMM) tiene su opinión al respecto. En informes recientes ha detallado como en el día a día, los impactos del cambio climático se manifiestan a través de un clima extremo y “anormal”. Y, una vez más en 2019, los riesgos relacionados con el tiempo y el clima se ven muy afectados. Las olas de calor y las inundaciones, que solían ser eventos de ‘una vez en un siglo’, son cada vez más frecuentes. Países como las Bahamas, Japón y Mozambique sufrieron los efectos de los devastadores ciclones tropicales. Los incendios forestales se extendieron por el Ártico y Australia.

Ahora sabemos que las temperaturas globales están subiendo a niveles récord y sin acción podemos esperar más sufrimiento climático. Pero esto puede ser visto como una oportuna llamada de atención una vez pasada la cumbre climática COP25 en Madrid. Los delegados no tienen ninguna excusa para bloquear el progreso o arrastrar los pies cuando la ciencia está demostrando la urgencia de la acción.

El papel de los medios de comunicación

En este contexto, el papel de los medios de comunicación es clave. Las conversaciones sobre el clima de la COP25 en Madrid se iniciaron oficialmente el lunes 2 de diciembre, pero en realidad no comenzaron hasta el viernes por la noche. Fue entonces cuando Greta Thunberg llegó para unirse a una marcha de 500.000 personas por el centro de Madrid, exigiendo que los líderes mundiales escucharan. Es en este momento cuando en realidad el gran público se enteró de que en Madrid estaba pasandol algo importante.

La joven activista dijo que ella, y los millones de personas que han marchado y protestado en todo el mundo en los últimos dos años, no habían “logrado nada” porque las emisiones de gases de efecto invernadero han seguido aumentando. Su claro mensaje resumía la disyunción de la que los científicos, los activistas y algunos políticos han desesperado en estas conversaciones: que la sensación de urgencia que los científicos han advertido es necesaria, y que se siente en el mundo exterior entre los más afectados por el colapso del clima, sigue faltando en estas salas de negociación.

A principios de esta semana, un informe sobre el “presupuesto de carbono” del mundo reveló lo lejos que está el mundo de cumplir los objetivos del acuerdo de París sobre el clima. Las emisiones de gases de efecto invernadero aumentaron un 0,6% el año pasado, menos que en los últimos años, pero no lo suficiente para dar un giro de 180 grados.

Lo que los gobiernos hicieron en el COP25

Mientras tanto, los negociadores finalmente lograron durante el fin de semana publicar un texto sobre el futuro de los mercados de carbono. Es sólo un primer paso y todavía existen grandes desacuerdos sobre cómo deben contarse los créditos de carbono y cómo debe permitirse que el éxito de los países en el cumplimiento de los objetivos de carbono anteriores se tenga en cuenta para sus objetivos futuros.

Todavía no hay ninguna garantía de que se resuelvan las disputas sobre los mercados de carbono: las llamadas conversaciones del artículo 6, que llevan el nombre de la sección del acuerdo de París que su objetivo es aclarar. Si esta cuestión no se resuelve, esta cuestión técnica se mantendrá también durante las conversaciones del próximo año, interponiéndose en el camino de la cuestión de fondo: el hecho de que, a más tardar el año que viene, los países deben reajustar sus objetivos de reducción de emisiones con el asesoramiento científico sobre cómo mantener el calentamiento global por encima de los niveles preindustriales dentro de los límites de 2C.

Lo que cada uno puede hacer por el medio ambiente

Más allá de todas las determinaciones que se lleven a cabo en eventos de gran magnitud internacional como este COP25, hay cosas que cada uno de nosotros puede hacer para reducir nuestra propia huella de carbono.

Consejos para llevar una vida más sostenible

Deja de comer (tanta) carne

Limitar el consumo de carne puede marcar una gran diferencia. Las emisiones de gases de efecto invernadero de la agroindustria son un problema aún mayor que el de los combustibles fósiles. Por lo tanto, aunque a menudo hablamos de reducir nuestra dependencia de los combustibles fósiles -y esto sigue siendo de vital importancia-, rara vez hablamos del peor culpable. La carne roja es particularmente culpable, ya que consume 11 veces más agua y produce 5 veces más emisiones que sus contrapartes avícolas.

Desconéctate de vez en cuando

Te sorprendería saber que todos los aparatos electrónicos chupan energía cuando están enchufados, aun estando apagados. Cada vez que se enchufa un cable a una toma de corriente, se consume energía, por lo que, aunque el dispositivo no se esté cargando, se sigue contribuyendo a la huella de carbono.

Usa menos el coche

Elije caminar siempre que puedas, andar en bicicleta o tomar el autobús – dejar el coche en casa, es una decisión fácil con resultados inmediatos. Muchas personas están optando por ir en bicicleta al trabajo, especialmente con los carriles bici cada vez más frecuentes. Finalmente, las ciudades están invirtiendo en la infraestructura necesaria para que sea más fácil no tener un coche.

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